miércoles, 29 de agosto de 2007

Bienvenidos a La Torre Oscura.


"Tanto el camino como la historia han sido largos, ¿no os parece? El viaje ha sido largo y el coste ha sido elevado... pero ningún gran logro se obtiene fácilmente. Una larga historia, como una alta torre debe construirse piedra a piedra."
La Torre Oscura VII. Stephen King.
Y aquí estamos, al pie de la torre, en el campo escarlata, inmersos en el perfume de las rosas y bañados por la luz anaranjada del crepúsculo. El momento escapa a la imaginación y ninguna palabra le haría justicia por lo que no nos extenderemos innecesariamente.
Cada uno de nosotros ha venido hasta aquí de un lugar diferente y por unos motivos distintos. Lo importante es que nos hemos reunido al pie de la torre. Es posible que estéis fatigados por el viaje de modo que sin más dilación os invito a subir hasta lo más alto, en donde se encuentran mis aposentos para que podáis descansar un poco.
Aquellos que ya hayáis oído hablar de La Torre Oscura sabréis que no es una torre cualquiera, que excede sus límites físicos y que es el centro del universo, pero no voy a dar una tésis sobre la naturaleza de la Torre ahora. Poco a poco ya iré hablando de ella a quien esté interesado en escuchar. Por el momento baste con que aquellos que lo deseen suban hasta lo más alto y se reúnan conmigo.
Quizá os preguntéis a qué me dedicó aquí arriba, en qué empleo mi tiempo. Pues bien, desde mi privilegiado punto de observación paso mucho tiempo mirando desde el balcón, mirando el mundo que se encuentra a mi alrededor hasta donde alcanza mi vista, puede que en alguna ocasión podamos discutir algunas de las cosas que veo, si así lo queréis. Pero esta afición no es suficiente para completar las largas horas y por ello también me evado de la realidad sumergiéndome en la lectura, el cine o la música. Y aunque parezca mentira en ocasiones me aventuro a bajar de la Torre y pasear entre las rosas, no quedandome ahí sino tomando el camino y llegando a donde quiera que este me lleve.
Bueno, creo que la presentación ha sido más que suficiente, quizá haya llegado a ser incluso excesiva, de modo que va siendo hora de guardar silencio y sumergirme en mis reflexiones.
Si deseáis volver a visitarme, estaré encantado de compartir el tiempo con vosotros y de que nos asomemos al mundo juntos desde su eje central.
Sin más, "largos días y gratas noches".